El serafín del platanar: Zoología, Leyenda y literatura

 

 

Francisco J. Durán, Mastozoología, Museo Nacional de Costa Rica

 

 

Entre el zoólogo y los poetas

En Costa Rica se han registrado tres especies de los llamados osos hormigueros.  Uno es el oso caballo u oso hormiguero gigante, actualmente muy raro, quizás extinto, aunque de vez en cuando salen alguno que otro reporte de su presencia en el país.  El oso chaleco o tamandúa, es el más común y relativamente fácil de ver.  A menudo aparece atropellado en las carreteras lamentablemente.  Y el más pequeño y quizás menos conocido es un pequeño hormiguero llamado serafín del platanar, ceibita o tapacara.  Es más difícil de ver debido a su pequeño tamaño y a sus costumbres arborícolas...como escribe el poeta costarricense Laureano Albán sobre el serafín del platanar:

 

 

 

 

 Foto: Silvia E. Bolaños

"Yo voy a hablar de un ser

que se vuelve impresencia cada día.

Nunca lo he visto.  Nadie.

Casi nadie lo ha visto.

Espejito quebrado de sí mismo

En la lluvia simplemente infinita

De mi tierra en sus bosques

que existen y no existen, como él".

Laureano Albán, 1995, El serafín del platanar Cyclopes didactylus

                               (Fragmento, Enciclopedia de las Maravillas)

 

 

Pero sigamos con el serafín del biólogo.  Es nocturno y solitario, esto también se une a la dificultad de observarlo.  Habita en varios tipos de bosque, incluyendo manglares, en las tierras bajas y medias del país, debajo de 1500 m.  Habita desde México hasta gran parte de América del Sur.  Se alimenta de pequeños insectos, principalmente hormigas, de varias especies.  Las captura con se lengua larga y pegajosa.  La hembra tiene una cría a la vez, a la que carga sobre su lomo.  Se asemeja a una pelota de peluche, cuando duerme, y su aspecto despierta  a menudo la simpatía de las personas que lo conocen, solo hay que leer las palabras de Isabel Alfaro en 1936, hija del entonces director del Museo Nacional, Anastasio Alfaro, palabras en torno al viejo Museo Nacional, tan lejano y tan cercano a la vez:

"Papá llamaba al Museo su casita de tejas...Retrocedo muchos años y subo la grada de piedra del antiguo Museo...Son las dos de la tarde, abierto esta el tosco portón de entrada...De inmediato a perderse en aquellas estancias penumbrosas...en lo alto de una rama el quetzal, rey y señor de las regiones templadas...el imponente jaguar baja por la ladera.  A su lado el puma dormita.  Más allá la danta...el hermoso perico ligero, perezoso incorregible; el bellísimo serafín del platanar con su piel de seda que invitaba a la caricia, ser su dueña fue uno de mis sueños..."

 

 

Creencias indígenas

Los indígenas de Costa Rica, no fueron indiferentes a este interesante mamífero y encontramos notas sobre este animal en su rica cultura.  Entre los indígenas de Talamanca el cuero fue considerado útil para curar el reumatismo.    Entre algunos grupos es considerado animal tabú, por creerse que no habita este mundo, sino el cielo y cuando desciende por las ramas de los árboles es para anunciar la muerte.  Provoca una enfermedad llamada "diLadLi".  Según Wainwright, entre las creencias de  los Bribris, este mamífero es un guía de las almas, de los recién muertos, hacia el cielo.  Curiosa la relación entre estas creencias que lo ponen como un habitante o guía del cielo y el nombre común de serafín (un tipo de ángel) del platanar.

 

           Serafín de Platanar, escultura en madera de José Sancho.

 

 

El extraño caso del animal que no se puede encerrar 

Hace unos años conversando con un campesino de Guápiles sobre la fauna del lugar, surgió una creencia de esos lados en torno al serafín del platanar.  El señor contaba que el ceibito, como se lo conoce por allí, tiene la habilidad de salirse de cualquier encierro.  Contaba casos de un ceibito en una caja de madera y que por cerrada que este, el animal nunca amanece, siempre se sale.  Sea que en realidad el encierro no fuera "a prueba de ceibitos" o que alguien se robaba al prisionero, por parecer una bonita mascota, el caso es que las creencias campesinas, indígenas e incluso urbanas en parte a la fauna silvestre son parte importante de la identidad y del anecdotario de nuestras gentes.  El serafín del platanar es un singular habitante de nuestros bosques y representante de la riqueza de nuestra fauna.  Es agradable de aspecto, pero no es mascota, es un ser que pertenece al bosque y cumple un papel ecológico.

 

 

Referencias

Albán, L.  1995.  Enciclopedia de las maravillas.  511 pp. 

Castillo V.R. y C. Borge C.  1995.  Especies de flora y fauna usadas por los indígenas Bribrís y Cabecares de Talamanca.  Proyecto Ecología Cultural de Talamanca y Comisión para la Defensa de los Derechos Indígenas de Talamanca, 58 p.

Garrón de D., V.  1974.  Anastasio Alfaro.  Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José, 189 p.

Guevara B., M. 1988.  Ética del cazador y tabúes alimenticios entre los Talamancas. Vínculos 14 (1-2):7-15.

Wainwright, M.  2007.  The mammals of Costa Rica, A natural history and field guide.  Zona Tropical Publication, Comstock Publishing Associates, Cornell University Press.

 

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